
El Ejecutivo argumentó que, debido a la crisis que atraviesan los gobiernos locales, la incertidumbre económica, la falta de previsibilidad de precios y recursos, y las restricciones de Nación y la Provincia, se “obliga” a los municipios a extremar esfuerzos para hacer frente a sus gastos corrientes, sostener los servicios públicos y preservar el equilibrio presupuestario.



















